¡A por otro..., a por otro tonto del voto!

Lo previsto comienza a cumplirse. Se acabaron ya los cachondeos estivales y vuelve la puñetera realidad.

Nos acercamos sigilosos hasta el cajero más próximo, metemos la mano al bolsillo y sacamos los plásticos del endeudamiento. Escrutamos con destreza manual el fleje de ellos para seleccionar nada más que los de débito (porque el crédito nos lo han cortado al haber impagado más de dos recibos seguidos), y con los ojos llorosos clavados en el monitor del banco, nos disponemos a conocer nuestra paupérrima situación financiera.

"¡Mierda!, ¡ya me han devuelto el teléfono y el agua...!"

¡Soy el político mágico!
El saldo de nuestras cuentas bancarias -excepto si es usted futbolista, político o tertuliano del “Sálvame”- apenas permite disponer de 15 míseros euros restantes. Y eso que aún no le han cargado los uniformes del niño, los libros del colegio ni el recibo del supermercado del mes pasado que pagó con la tarjeta de El Corte Inglés. ¡No desespere, porque lo que viene es mucho peor! Sí, estamos jodidos porque ya empieza la tómbola electoral, los charlatanes de pacotilla, las promesas falsas, los descuentos de saldo social, los figurantes electos, los trajes diplomáticos, las faldas ejecutivas, las soflamas y peroratas insustanciales. Desde ahora, hasta mayo próximo, asistiremos a la fiesta del “Vamos a bajar...”. 

No va a pasar una sola semana sin que todos los partidos políticos y personajes electos nos “bajen algo”. 

Prensa, radio y televisión serán utilizados de plataforma de feria de tercer orden para que alcaldes, concejales, presidentes autonómicos y gobernantes nacionales, junto a todo el batallón opositor y candidato, nos prometan, sin ruborizarse ni una mijita, que en breve pagaremos menos impuestos, menos tasas de basura, menos por los bienes inmuebles, menos por las actividades económicas de nuestros negocios, menos por los vehículos, nos dirán –y mentirán otra vez más- que la gasolina bajará, que las empresas pagarán menos a Hacienda, que la renta se reducirá en las familias, en los solteros y en los parados, que el IVA/IGIC ya no se subirá nunca más, que los impuestos por sucesiones, bienes patrimoniales, donaciones, aranceles y primas de seguro también se reducen. En fin, verán que al final nos devuelven dinero con carácter retroactivo, que por prometer e incumplir..., que no quede.

¡Fotos mías, aprovechen a verme...!
¡Me aburren!, cada cuatro años los mismos ofrecimientos carentes de la más mínima credibilidad. Si desde que tengo uso de razón estos profetas de la política hubieran cumplido las mil y una rebaja tributaria prometidas, hoy, estaríamos totalmente exentos de cargas e impuestos. Nos tratan como a chiquillos inocentes. Abusan de nosotros. Buscan el voto barato de la papeleta del “juegue, que siempre toca”. Pero ya estamos resabiados. Para cuándo una Ley que responsabilice a los “prometedores” que no cumplan sus compromisos electorales. Para cuándo unos políticos que sean capaces de equiparar las cifras de paro nacionales con las de los países de nuestro entorno. Hasta cuándo esta sociedad va a seguir encajando, golpe tras golpe, la incompetencia de sus gobernantes.

¡Preparémonos! ¡Empieza la felicidad! ¡Vienen las elecciones!

Comentarios

  1. Manuel Herrador cuanta razón llevas. Muchas personas lo están pasando muy mal y los políticos que deben estar al servicio de los ciudadanos viven en su burbuja. No me gusta generalizar y meter a todos en el mismo saco, pero hay muy pocos políticos que sean íntegros. Gracias por escribir, despertar nuestra mente y alegrarnos el día con lo que escribes porque nos hace pensar y reflexionar.
    Una seguidora :)

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  2. Gracias a ti por seguirme y leerme. Es un verdadero placer contar con tu opinión. Un saludo afectuoso,
    Manuel Herrador

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