¿INUTILIDAD CRÓNICA O IMPACIENCIA?

Pues sí, ya estamos casi todos otra vez aquí. Las tarjetas de crédito con fiebre alta, los niños en la fatídica cuenta atrás escolar, las madres y los padres buscando cómo pagar los recibos de final de mes -fruto directo de los excesos estivales-, los políticos del poder nerviosos por si pierden el chollo, los candidatos de la oposición todavía más histéricos por si tampoco ahora lo trincan, y los medios de comunicación sacando una hornada calentita de buenas noticias y titulares que, a algunos, nos deja perplejos y provoca que nos mosqueemos y nos preguntemos si es que somos unos inútiles crónicos y, lo peor, sin remedio. Porque es que... ¡Coño, no encajo en ningún titular!

“El paro ha aumentado seis veces menos que en los últimos agostos”
“Nuevas ayudas y subvenciones a emprendedores”
”El paro se reduce en Canarias”
”Aumenta el consumo un 2,4 % en un año”
“La banca gana rentabilidad y capta más clientes”
“Crece el turismo tinerfeño un 20 %”
“Aumenta un 17 % la contratación indefinida”
“El empleo encadena seis meses consecutivos de aumento”
“El mejor agosto desde 2007”
“Hoy, menos parados que hace un año”
“El paro juvenil disminuye en los últimos meses”
“La felicidad de jefes y empleados permite un 30 % más de productividad económica”
“El número de autónomos en Canarias crece un 3,9 % ”

¡Dios, qué mala suerte!, ni usted ni yo encajamos en ninguno de estos grandes y optimistas titulares. ¿Por qué?

¿Será porque somos diferentes, o no nos lo merecemos, quizá porque la información es falsa, es que somos unos inútiles o porque se nos ha pasado el arroz? ¡No, hombre no, tranquilos! No es por ninguno de esos motivos. Seamos estoicos, más aún, esperemos con optimismo e ilusión a que pasen algunos días, o semanas, y que el entramado empresarial vuelva a funcionar con el ajuste necesario del otoño laboral para que alguien nos busque, nos llame, y podamos pasar a formar parte -de pleno derecho- de esos trece titulares con los que, unos cuantos afortunados, ya se sienten identificados.

A ver, coja aire inspirando profundamente por la nariz..., espire con suavidad por la boca..., bien. Y ahora diga conmigo en voz baja y con los ojos cerrados... “PA - CIEN - CIA”.

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